lunes, 30 de agosto de 2010

La magnitud y la grandeza de un líder se nota en su humildad ante Dios y no en su elocuencia ante los hombres



En lo cotidiano muchas personas se perciben llenas de sabiduría por sus canas, sus arrugas o su aspecto en general. Son personas honorables y respetables, algunos se denominan líderes de una empresa, comunidad, región o país y las personas les temen por la autoridad que se les ha asignado, no obstante estas personas se llenan de vana gloria y egocentrismo a tal punto que de lo alto llegan a fracasar y estar abajo.

La elocuencia de un líder no es mala, lo malo es depender de esa elocuencia para parecer líder, se debe tener humildad ante las personas sin llegar a parecer indoctos pues parte de ser líder, es que las personas puedan apreciar nuestra inteligencia facilitada por Dios.

Un amigo me decía: ‘’ Vivi usted muchas veces parece ''elocuente'' en sus palabras y ¿porqué no habla con esas palabras (tan poco comunes o domingueras) generalmente?’’
En mi percepción no hay que llamar la atención con palabras vanas, solo para ser una persona respetada, sino más bien acercarse a otros y enseñar lo realmente importante.
Que difícil les es a las personas poco humildes pedir esa humildad a Dios cuando para pedir humildad se debe ser humilde en reconocer que no se tiene lo pedido.

''Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos''. (Santiago 1:5-8)

Espero que él (mi amigo) aalgún día se de cuenta lo que le digo y le dicen ''deje de jugar de vivo, o de sabe lo todo'' y no lo digo para menospreciarlo a por mal, ya que le amo en el amor de Dios y deseo lo mejor para él .

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